miércoles, 24 de agosto de 2022

¡OH, SEÑOR!

  ¡Oh Señor! ¿Te la llevas tú o te la mando yo? 

Esta mujer va a conseguir que pierda mis alas como hace con mis estribos y es que va-mos a ver: ¿de entre tantas y cientos tenías que encomendarme a mí a la más terca? 

De niña pase, porque quedaba mucho que andar, pero cincuenta y tres años tiene ya la criaturita y el orgullo la endereza por cada embestida, no se viene atrás cuando aparecen los problemas y eso de ir siempre de frente, no es que le aporte un mayor número de amigos que digamos. 

Su obstinación me fatiga, su depresión me acongoja, su sarcasmo me divierte tanto como me asusta, pero sus sueños, ¡oh, Señor! ¿cómo lidiar con sus metas si no descansamos hasta que las sabe suyas? 

¿No podrías poner a su guardia a un novato ilusionado? Es que a mí me flaquean las piernas y mi corazón se angustia en sus idas y venidas. Temo por mi cordura, temo por mi salud mental y hasta temo preferir bajar a los infiernos que ser su sombra un día más.

Mano Figueira




VOLAR

 Mis labios reclamaban

tu presencia y no estabas,

mi cuerpo extrañaba

tus caricias mientras volabas.


Descubrir el mundo de tu ausencia

era lo más probable,

creer que no podía volar

me atemorizaba.


Viendo el mundo en un rincón

dejé pasar mis sueños de lado,

hoy descalza, camino sin prisa,

con el corazón atado en un hatillo.


   María Dolores Ríal,2022


CIEGO

 Me voy quedando ciego, no es que me falte tanto la vista, que también, es que me niego a ver tanta hipocresía, tanta maldad, tanta ignorancia muy bien acompañada de su hermana envidia. Me niego a ver mi Galicia quemada, mis aldeas vacías donde ya ni quedan perros que ladren, donde ya no quedan abuelos sentados en la llamada plaza del pueblo, (cuatro piedras a modo de banco). Ya no quedan historias que contar a los nietos, pues ellos prefieren el móvil o la tablet que escuchar al abuelo.

Al caer el verano nos visita el vecino señorito conduciendo su mercedes, que al cruzar la calle pisó la última bosta de la última vaca que queda en el pueblo. Se baja apresurado para ver si se dañó su precioso coche, porque se olvidó de las veces que siendo niño se le pegó a sus zapatos. Se olvidó de sus raíces, de las raíces de sus padres y sus abuelos y todos sus antepasados.

 Me niego a ver como no quedan chiquillos con su griterío eufórico al bañarse en el río, me niego a ver cómo cambió mi pueblo donde ahora suenan las orquestas con esos sonidos estridentes. Antes sonaba la banda donde todos eran conocidos y amigos, y esa charanga que hacía bailar hasta a ese viejo apoyado en su bastón rudimentario que, mordisqueando la boquilla de ducados, dejaba volar su imaginación y volvía a ser mozo.

Me niego a ver mis campos abandonados sin cultivar, un monte olvidado que sólo sirve para que algún desgraciado satisfaga sus instintos más horribles, dejando caer una cerilla para embrujar sus ojos con el color del fuego. Me niego a ver el mañana donde sólo seamos recuerdo los que tanto añoramos el pueblo.


  Paki Espiño,2022


GALIZA

 


Esperta Galiza

do longo letargo

de anos de infamia

e dura opresión


érguete é anda

camiñando firme

buscando o destino

que tí te mereces


demóstralle ó mundo

que ti eres ceibe

pra poder vivír

sen pedir esmola


i aqueles teus fillos

que moran na diáspora

buscando o sustento

que volvan axiña!


A esta gran Patria

que tanto adoramos

que tornen os fillos

alá dispersados


Galiza querida

mil veces odiada

por un...infame imperio

nunca respetada


Pois Tí, es distinta

con xentes amables

con lingua melosa

é beleza, a raudales!


Miguel Alberto,2022


miércoles, 17 de agosto de 2022

FIELES, INFIELES, IGLESIA Y PROGRAMAS BASURA

 Según un estudio publicado, la televisión y la Iglesia son las dos instituciones con mayor audiencia, pero en las que menos confían los españoles. Más del 70 por ciento se declara católico, cantidad que coincide al milímetro con la que piensa que los curas deberían empezar a trabajar para autofinanciarse.

Podríamos deducir que los fieles son los que menos creen en la Iglesia. Ocurre lo mismo con la televisión: que cuanto más la ves, más la odias, aunque ese odio te mantenga patológicamente unido a programas basura. 

En la vida cotidiana todos conocemos a personas que se casan por la Iglesia, pero que no viven de acuerdo a sus preceptos. Por decirlo rápido, aquí toma anticonceptivos todo el mundo y usa condones cada quisque.

 Digamos que la religión es una insignia de quita y pon. Los curas siempre han anunciado una manifestación contra los matrimonios gays. Nos parece bien, para que comprueben los beneficios de la libertad ahora que empiezan a salir a la luz los documentos delatores de la connivencia del Vaticano con Hitler. 

Cuando los curas mandaban aquí, Franco mediante, tampoco te podías manifestar porque te molían a palos. Y quien dice aquí, dice en el Chile de Pinochet o en la Argentina de Videla, de cuyas dictaduras también fueron cómplices. 

Esta es la diferencia entre ellos y nosotros. Por otra parte, no sería raro que la manifestación fuera un fracaso, ya que el 70 por ciento de los españoles (los mismos que se declaran católicos, pero que no dan credibilidad ninguna a la Iglesia) se muestra a favor de otorgar a las minorías sexuales los mismos derechos que a las mayorías.

Que no hay católicos sinceros, vaya. Quizá por eso, los pocos que todavía creen en Dios se refugian en sectas como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo. Pero ni siquiera éstos actúan de acuerdo con el Evangelio. 

Si los que de verdad creen en la Iglesia actúan como actúan, no es raro que la institución a la que representan tenga los mismos índices de credibilidad que la tele.

No confundamos, pues, la audiencia con la fe, que son cosas distintas. La gente ve mayoritariamente programas basura, pero no cree en ellos.

 Si todas las personas enganchadas  a esa basura se comportaran como sus personajes, la vida sería un infierno. Pero no. La gente ve La selva de los famosos y al día siguiente va al trabajo con la misma actitud cívica que si hubiera visto un espacio de libros. 

Todo es muy confuso, excepto las estadísticas, y lo que dicen las estadísticas es que las instituciones en las que menos confiamos los españoles son la Iglesia y la televisión. O sea, que de salud mental, bien, gracias.




                                                           Lino Saborido Rial

POEMA A UN POEMA

 

Naciches porque eu quixen,

no frenesí dun momento

e dinche para fartar

o celme do sentimento.

Se cando ó mundo te leve

non che amosaran afecto,

que non te acoren decires

nados en extraños beizos.

 

Eles, no seu albedrío,

posúen ese dereito,

mais eu, que parinte soa,

entre laios e arquexos,

estímote por levares

un cachiño do meu seo;

e, cal amante naiciña,

¡es para min o máis belo!

 

Silvia Figueiras Dovalo



                                   Laura Padín

UN MAL DÍA

 Qué fácil es calumniar

para la gente de escasa moral.

Qué valientes escondiéndose

en lágrimas de cristal

esa infalible arma de  doblegar.

Qué absurdo suponer

que las batallas se ganan por la espalda

cuando la guerra siempre se 

 presta  de frente.

Qué cansancio explicar

lo que con un poco de tiempo

ya se da a demostrar.

Un mal día  cualquiera lo tiene,

pero si lo sufre el piloto del avión,

 en picado  

caemos los de siempre!

( Mano Figueira).