La copa está servida
en la mesa
el vino en su punto de temperatura
mis piernas largas
están cruzadas
y aquí esperando
la hembra.
Esa a la que tú
mentas sin cuartel
entre risas de camaradas.
La que según juras
comerá de tus manos
en nada.
A la que ( palabras textuales)
enseñarás a disfrutar
de un hombre de verdad.
¡Vente, pues
cariño mío
amor de todas
y demuéstrame
lo que sabes!.
Harás una muesca nueva
en tus conquistas diarias
y yo aprenderé de un mago
cuán profundas son
tus estocadas.
¡Ven, pues!
el vino se calienta
y a mí se me quedan dormidas
las piernas.
¡Haz realidad tu fama!
¡que no quede todo
en fanfarronadas!.
¡Ven a enseñarme
que tú...
no sabes nada!.
Mano Figueira.
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