sábado, 25 de diciembre de 2021

VIERNES CENIZO

 Hay días que es mejor no levantarse de la cama , quedarse bajo las mantas guarecida de todos los reveses del día a día.

Hoy fue un viernes cenizo , que empezó con un traspiés ( saliendo del edificio ) para dar de bruces con el vecino más huraño del contorno. Me empujó de malas maneras como si me hubiese tirado a sus brazos, cual enamorada de novela barata, y casi terminamos liándola parda porque ni tiene educación ni apunta maneras.

No sé si porque me temblaba el pie en el acelerador o por estar pensando en lo soez del vecino en cuestión, que calculé mal la salida del garaje y la columna salió del lado izquierdo con ganas de arañar mi puerta con rabia mal fingida.

Fui por un regalo de navidad encargado hace semanas, para llegar y resultar que me empaquetaron otro por equivocación y me lo tuve que comer con patatas, porque no quedan días para que llegue a tiempo a las Canarias.

En correos una fila de esas que al verla  preguntas : "¿ Qué regalan? "

Un pastizal para mandar el juguete de marras, no sé si Santa  sólo vende pasajes de primera.

Al salir de la oficina, el coche atrapado entre dos . Ambos con intermitente, señal de que era para poco tiempo y mi pobre tronco móvil era el queso en medio del pan . 

Así la mañana. Esta tarde mi cita con la doctora se alargó hasta el  infinito porque también atienden urgencias y claro , las uvas  casi me dieron . Para más inri ...no estaba mi doctora y venga a explicarle el rollo desde cero.

En la farmacia( la  de guardia , claro. Coger el coche y tirar millas), no tenían el medicamento hasta mañana . Bueno, no pasa nada , de vuelta para casa diez minutos parada por un camión que no terminaba de girar .

Ahora falta la versión noche que miedo me da.

Espero que a las doce se deshaga  la maldición de este  viernes cenizo.

Mano Figueira

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