No era una noche cualquiera, era la NOCHE, con
mayúsculas. Esperó con la impaciencia de la novia inocente, ambicionando ese
trozo de amor que la aguardaba al final del pasillo. Caminó casi levitando,
temerosa de que descubrieran en la casa su escapada, lo que había estado planeando
desde horas antes.¡ Lo haría!,¡ estaba preparada!, ¡darle un gusto al cuerpo no
tenía que ser tan malo!. ¡Siempre obedeciendo órdenes…! ¡ya estaba más que
harta!, ¡lo haría!, ésa era su decisión, tomada no como la niña de papá, sino
como la mujer que despertaba ya en su interior. Llegó. Sabía donde encontrarlo
y que sería suyo...Solamente suyo.
Lo pilló como desprevenido y sin miramientos ni
ceremonias se lo metió en la boca empezando a saborearlo...Estaba de muerte,
aquel helado de chocolate crujiente producía en ella una sensación de éxtasis,
aumentada por el morbo de que la pillaran y la castigaran, pero dejó que por su
paladar esa ambrosía extasiara todos sus sentidos. ¡¡¡Un placer nocturno!!!
Mano
Figueira,2021
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